Para preparar esta merienda rica y, además, con vitaminas, por la fruta que utilizaremos, necesitamos 3 mandarinas, de un tamaño medio, 125 gramos de chocolate foundant (puede ser negro o, si lo preferís, chocolate con leche) y almíbar (punto de hebra).
Ya que es una receta muy sencilla, podemos dejar que los pequeños hagan casi todo el trabajo. Para empezar, debemos pelar las mandarinas, separar los gajos y quitar todas las piececillos blancas que queden en los gajos.
Después, debemos pinchar los gajos con palillos, bañarlos en el almíbar y dejarlos secar. Esto debemos hacerlo en total tres veces, para que queden bien cubiertos. Si un adulto le clava el palillo en el gajo, el niño puede bañarlos en el almíbar, ya que es una tarea fácil.

Mientras, debemos trocear la tableta de chocolate y colocarlo en un cazo al baño María.
Cuando esté derretido, hay que ir mojando los gajos de mandarina de forma que quede un extremo bañado en chocolate.
Una vez estén bien secos los gajos, debemos colocarlos cuidadosamente en el plato o bandeja que hayamos elegido. Con la ayuda de nuestros pequeños, seguro que nos quedan estupendamente.
¡Que aproveche!













